Angola y el marketing

Hace algunos años, viví en Luanda (Angola), justo el año que habían firmado la paz, los dos bandos enfrentados: el de Jonas Savimbi y el presidente Dos Santos. Llevaban más de 17 años de una guerra feroz con gran cantidad de muertos, heridos y mutilados en la población civil.

 

Para mí, fue un choque en todos los sentidos. Un ejemplo: nada más asomarme por la ventanilla del avión cuando aterrizábamos en el aeropuerto de Luanda, el equipo de PriceWaterhouse, no daba crédito ¡la gente estaba andando por la pista! Y, cuando bajé del avión, tuve que recoger la maleta del propio avión para ir a la aduana que, por cierto, pasé no con mi pasaporte si no ¡gracias al carnet de empleado de PriceWaterhouse!

 

Mi viaje se organizó para impartir una formación específica a los altos directivos y ministros del Gobierno de Angola, concretamente dadas las circunstancias, se trataba de dar unas nociones de marketing, ventas, etc., dado que, en ese momento, estaban pasando de un régimen comunista a un régimen de libre mercado.

 

Mis alumnos, algunos ministros del gobierno y directivos de las grandes empresas de país como las petroleras, tenían una gran preparación, no os confunda la anécdota del inicio. El que menos, tenía dos carreras técnicas y sabía, mínimo, dos idiomas. Su carencia era en el ámbito del marketing, del mercado, de la venta de productos y servicios y ahí me concentre.

 

¿A cuento de qué viene este recuerdo? Pues porque no puedo evitar establecer un paralelismo entre Angola y nuestro mundo rural ¡qué me dices!, sí. Ahora lo verás.

 

Nuestro mundo rural, igual que Angola, tiene grandes recursos y personas muy preparadas (igual que los directivos de Angola) y, sin embargo, a pesar de estas riquezas: cielos espectaculares, agua en abundancia, aire limpio, tradiciones ancestrales, gastronomía popular…. Carecen de los conocimientos suficientes para aplicar mínimas estrategias de marketing para difundirlos y para conseguir visitantes que creen riqueza alrededor de estos patrimonios.

 

No se les puede exigir, por supuesto, para eso hay profesionales, pero, en definitiva, solo falta, como decía un profesor mío, “ponerle el lazo”, los recursos ya existen, solo hay que trabajar –siempre con criterios de sostenibilidad—en atraer a los visitantes a estos territorios para que disfruten y se cree riqueza alrededor de un sector como el turismo rural, que en muchos casos (no me cansaré de repetirlo), es la diferencia entre la vida y la muerte de este territorio, de esa población.

 

¿No os parece suficientemente importante dotar de capacidades de comunicación y marketing a estos territorios para que sean autónomos?

 

Pues en eso estoy ahora, mi trabajo consiste en ayudar a estos territorios diseñando los contenidos de la ESCUELA DE TURISMO GENERATIVO que precisamente, tratara de dotar a los responsables de los territorios rurales, de las herramientas suficientes para que consigan una buena difusión y promoción de sus destinos rurales, de forma sostenible.

 

Los cursos contendrán el Método de Turismo Generativo (MTG) que, en 5 pasos, convierte territorios rurales en destinos turísticos. Con la ventaja de que, durante el proceso de transformación, se generan (de ahí el nombre), cambios sociales, económicos y medioambientales. Además, el conocimiento, se queda en el territorio.

 

Me gustaría saber tu opinión, conocer tu punto de vista sobre este tema o sobre el mundo rural en general.

 

Por favor, déjame tu comentario. Te escucho.

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